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Gestión del Talento

Diversidad e inclusión laboral, para construir una cultura organizacional equitativa

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16 minutos de lectura
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Hablar de diversidad e inclusión laboral no es hablar solo de valores. Se trata de tomar decisiones que tengan un verdadero impacto en el funcionamiento de las organizaciones. Y es que, hoy en día, no basta con sumar distintos perfiles a un equipo, si los procesos, reglas y dinámicas internas siguen favoreciendo a unos cuántos. 

La diversidad responde a quiénes forman parte de una empresa. La inclusión, en cambio, se refleja en cómo se trabaja, cómo se evalúa, cómo se lidera y cómo se abren oportunidades reales para todas las personas. Cuando ese diseño falla, aparecen barreras invisibles que afectan el compromiso, el desarrollo profesional y la permanencia del talento.

Hoy, la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) se entienden cada vez más como una ventaja competitiva. Las empresas que integran estos principios en su diseño organizacional fortalecen su capacidad de atraer talento, innovar y construir culturas más sostenibles. Sin embargo, hay que recordar que la inclusión no se declara, debe diseñarse y trabajarse todos los días. 

En este artículo exploramos la diversidad e inclusión laboral desde una mirada práctica y estratégica, enfocada en cómo se construyen, se miden y se sostienen en el tiempo. 

¿Qué es la diversidad e inclusión laboral?

Diversidad e inclusión en el trabajo no son lo mismo. Aunque suelen mencionarse juntas, describen dimensiones distintas y cumplen funciones diferentes dentro de una organización. 

Entender esta diferencia evita enfoques superficiales y permite  avanzar hacia entornos laborales realmente equitativos, donde la diversidad esté presente, y que en verdad pueda desarrollarse.

¿Qué es la diversidad en el trabajo?

La diversidad se refiere a quiénes forman parte de una empresa. Incluye las distintas características, trayectorias y perspectivas que conviven dentro de una organización.

Cuando hablamos de diversidad laboral, hablamos de dimensiones como el género, edad, origen cultural y étnico, discapacidad, orientación sexual, la identidad de género, neurodiversidad, experiencia profesional y las formas de pensar y resolver problemas.

Sin embargo, la diversidad por sí sola no garantiza entornos equitativos. Una empresa puede contar con equipos diversos en términos de representación y, aun así, reproducir desigualdades si esas diferencias no se traducen en acceso real a oportunidades o en condiciones justas de participación. En este sentido, la diversidad es el punto de partida, pero no el resultado final.

¿Qué es la inclusión laboral?

La inclusión tiene que ver con cómo se vive la diversidad dentro de la organización. No se limita a la presencia de personas diversas, sino a la forma en que los procesos, las dinámicas y las decisiones permiten (o limitan) su participación.

Un entorno inclusivo es aquel donde las personas pueden expresarse con seguridad, acceder a oportunidades reales y contribuir plenamente sin enfrentar barreras visibles o invisibles. Aquí aparece una diferencia clave: no es lo mismo estar en una empresa que poder participar y desarrollarse dentro de ella.

Estudios recientes muestran que la inclusión todavía es uno de los mayores retos en muchas organizaciones. Por ejemplo, en México, 30 % de las personas con discapacidad,  condiciones crónicas o neurodivergencias reportó haber experimentado microagresiones, acoso o comportamientos excluyentes en su entorno laboral , incluso en empresas que se consideran diversas, de acuerdo con Deloitte,

Diferencia entre diversidad, equidad e inclusión (DEI)

Para que la diversidad y la inclusión funcionen de forma consistente, es necesario incorporar una tercera dimensión: la equidad. En conjunto, diversidad, equidad e inclusión conforman un marco que permite pasar de la representación a la experiencia real.

  • Diversidad se refiere a quiénes están representados dentro de la organización.
  • Equidad implica cómo se diseñan las condiciones, los recursos y los apoyos para que todas las personas tengan oportunidades justas, considerando contextos y necesidades distintas.
  • Inclusión describe cómo se sienten, participan y contribuyen las personas en su día a día laboral.

Mientras la diversidad se observa en los datos de composición, la equidad se refleja en las decisiones organizacionales y la inclusión se manifiesta en la experiencia cotidiana. 

Este enfoque integral, desarrollado por McKinsey&Company y reforzado por organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), permite entender por qué una estrategia DEI efectiva no puede abordar estas dimensiones por separado.

¿Por qué es importante la diversidad e inclusión en las empresas?

La diversidad y la inclusión laboral no generan impacto por sí solas. Su valor aparece cuando influyen en la forma en que las empresas toman decisiones, gestionan a sus equipos y se relacionan con su entorno. Por eso, su importancia no se limita a la cultura interna, sino que atraviesa resultados, sostenibilidad y reputación.

  • Impacto en innovación y toma de decisiones

Los equipos diversos aportan una mayor variedad de experiencias, enfoques y marcos de referencia. Esta diversidad cognitiva amplía el análisis de los problemas, reduce puntos ciegos y mejora la calidad de las decisiones, especialmente en contextos complejos o de cambio constante. 

De hecho, en el reporte Diversity Wins: How Inclusion Matters de M&C,  se encontró que las empresas con diversidad de género y étnica en la alta dirección mostraban mayores probabilidades de lograr una rentabilidad superior que sus pares con menor diversidad.

En contraste, los equipos homogéneos tienden a reforzar supuestos compartidos y a limitar la exploración de alternativas.

  • Clima laboral y compromiso

La inclusión influye directamente en la experiencia cotidiana de las personas dentro de la empresa. Cuando existen condiciones de seguridad psicológica, pertenencia y trato justo, los equipos muestran mayores niveles de compromiso, colaboración y confianza. Por el contrario, la falta de inclusión genera desgaste emocional, desconexión y pérdida de sentido de pertenencia.

La evidencia muestra que la inclusión no puede darse por sentada solo porque exista diversidad en los equipos. Cuando los procesos, las dinámicas de trabajo o el liderazgo no acompañan, aparecen experiencias de exclusión que afectan el bienestar y la permanencia de las personas, incluso en organizaciones que se consideran diversas.

  • Atracción y retención de talento

El mercado laboral ha cambiado de forma significativa. Hoy, el talento evalúa a las empresas no solo por las condiciones económicas, sino por la coherencia entre sus valores, sus prácticas internas y su impacto social. En este contexto, la diversidad, la equidad y la inclusión se han convertido en un factor determinante para atraer y retener personas calificadas.

De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, las empresas que no adapten su cultura organizacional y su gestión de personas a expectativas sociales más amplias enfrentarán mayores dificultades para competir por talento. El informe identifica el liderazgo inclusivo, las culturas organizacionales sostenibles y la integración de criterios ESG como capacidades clave para el entorno laboral de los próximos años.

  • Reputación y riesgo

No trabajar la diversidad y la inclusión de forma estructurada también implica riesgos. La discriminación laboral, explícita o indirecta, puede derivar en conflictos internos, sanciones legales y daños reputacionales difíciles de revertir. En un entorno de mayor escrutinio público, las brechas entre el discurso y la práctica suelen hacerse visibles con rapidez.

La Organización Internacional del Trabajo advierte que la discriminación en el empleo sigue siendo un fenómeno extendido y que la existencia de políticas formales no garantiza inclusión real si no existen mecanismos efectivos de implementación, seguimiento y corrección. 

Desde esta perspectiva, la diversidad e inclusión son mucho más que una cuestión de valores. Son la gestión responsable y prevención de riesgos organizacionales.

Te recomendamos leer: ¿Qué es la ética empresarial y por qué es importante?

Beneficios de la diversidad e inclusión laboral

La diversidad y la inclusión laboral generan beneficios distintos según el nivel en el que se analicen. Estos son los impactos más relevantes cuando se trabajan de forma estructural.

Las personas se benefician a través de: 

    • Mayor bienestar emocional y menor desgaste psicológico al no tener que ocultar identidades o adaptarse a un único modelo de trabajo.
    • Más oportunidades reales de desarrollo profesional, aprendizaje y movilidad interna.
    • Mayor autonomía para participar, opinar y tomar decisiones sin barreras visibles o invisibles.
  • En el caso de las personas con discapacidad:
    • El empleo es un factor clave de calidad de vida, independencia económica y reconocimiento social.
    • La inclusión laboral favorece la participación social activa y el bienestar integral, no solo el acceso a ingresos.

Beneficios para la empresa

  • Mejora en la calidad de la toma de decisiones gracias a la diversidad de perspectivas y experiencias.
  • Mayor capacidad de innovación al reducir puntos ciegos y sesgos colectivos.
  • Incremento del compromiso de los equipos y reducción de la rotación.
  • Relación positiva entre diversidad en equipos de liderazgo y mejores resultados organizacionales, especialmente en contextos complejos o de cambio.

Beneficios para clientes y sociedad

  • Mejor comprensión de mercados diversos y de las necesidades reales de clientes distintos.
  • Productos, servicios y experiencias más relevantes y accesibles.
  • Contribución a la reducción de desigualdades estructurales mediante el acceso equitativo al empleo.
  • Impacto económico y social positivo cuando las políticas de diversidad e inclusión se sostienen en el tiempo.

Principales desafíos al implementar diversidad e inclusión

El mayor error al implementar diversidad e inclusión es pensar que el problema está en la falta de compromiso. En realidad, el reto está en que los sistemas de trabajo siguen diseñados para un perfil único, y todo lo que se sale de ese molde enfrenta exclusión o estancamiento. Estos son los puntos donde las estrategias DEI suelen romperse.

Sesgos inconscientes incrustados en los procesos

Los sesgos no operan solo a nivel individual, sino estructural. Aparecen en descripciones de puestos, criterios de evaluación, modelos de liderazgo y expectativas de desempeño que privilegian trayectorias “lineales”. Así como disponibilidad constante o estilos de comunicación dominantes.

El impacto no siempre se ve en el ingreso a la empresa, sino en lo que ocurre después. El estudio Diversity Matters Even More: The Case for Holistic Impact de McKinsey muestra que, aunque la representación ha mejorado en niveles iniciales, las brechas persisten en promoción y acceso a posiciones de liderazgo, especialmente para mujeres y otros grupos históricamente subrepresentados. Esto indica que los procesos de evaluación y avance profesional siguen reproduciendo desigualdad, incluso en organizaciones que se consideran diversas.

Inclusión simbólica: estar sin poder influir

Uno de los problemas más frecuentes es confundir representación con inclusión. La inclusión simbólica ocurre cuando las personas están presentes en los equipos, pero no participan en decisiones relevantes, no acceden a proyectos estratégicos o no tienen las mismas oportunidades de visibilidad y crecimiento.

McKinsey identifica que la diversidad disminuye conforme se avanza en la jerarquía organizacional, lo que evidencia que la exclusión no ocurre al inicio, aparece en los momentos clave de la carrera profesional. El resultado es una experiencia laboral marcada por la autocensura, el aislamiento o la percepción de que “hay un techo” difícil de atravesar.

Liderazgos sin herramientas para gestionar la diversidad

Muchas organizaciones cuentan con compromisos formales de DEI, pero no preparan a sus líderes para gestionarlos en la práctica. Esto deja a los managers sin criterios claros para tomar decisiones equitativas, intervenir ante exclusiones cotidianas o adaptar expectativas sin caer en arbitrariedades.

Cuando el liderazgo inclusivo no está definido ni acompañado por lineamientos claros, la inclusión depende del criterio personal de cada líder. Esto genera experiencias inconsistentes y una percepción de injusticia interna, incluso dentro de la misma organización.

Falta de medición que oculte las brechas reales

Muchas empresas miden la diversidad únicamente en términos de contratación, pero no analizan qué sucede después. Sin indicadores sobre promociones, rotación, permanencia o acceso a oportunidades desagregados por grupo, las desigualdades internas permanecen invisibles.

McKinsey advierte que esta falta de medición lleva a las organizaciones a sobreestimar su avance en DEI, mientras las brechas persisten en silencio. Sin datos claros, no hay forma de corregir procesos ni de evaluar si las iniciativas realmente están funcionando.

Accesibilidad entendida como excepción

Finalmente, uno de los errores estructurales más relevantes es tratar la accesibilidad como un ajuste puntual y no como parte del diseño organizacional. Cuando la accesibilidad se aborda solo como respuesta a casos individuales, se ignoran barreras digitales, organizacionales y culturales que afectan la participación cotidiana.

Este enfoque reactivo hace frágil cualquier avance en diversidad. Así, la inclusión se sostiene solo mientras haya voluntad individual, no porque el sistema esté diseñado para funcionar de forma equitativa.

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Estrategias efectivas para fomentar la diversidad e inclusión laboral

Las estrategias DEI funcionan cuando se integran en los procesos clave de la organización. La idea es rediseñar cómo se recluta, se decide, se lidera y se trabaja. Por eso, aquí te contamos qué estrategias puedes implementar para fomentar la diversidad e inclusión en la empresa. 

Reclutamiento y selección inclusivos

El primer punto a considerar es el acceso y es que, muchas exclusiones comienzan antes de que una persona siquiera tenga oportunidad de postularse.

Aquí, las estrategias incluyen:

  • Lenguaje inclusivo en vacantes
    Evitar términos innecesariamente excluyentes, requisitos sobredimensionados o sesgos implícitos en la redacción. El lenguaje define quién se siente invitado a participar.
  • Fuentes de talento diversas
    Publicar vacantes solo en los mismos canales reproduce los mismos perfiles. Ampliar fuentes (universidades, bolsas especializadas, organizaciones sociales) incrementa la diversidad real del talento disponible.
  • Evaluación por competencias
    Priorizar habilidades y resultados esperados por encima de trayectorias “ideales” o similares a las ya existentes. Esto reduce sesgos y abre espacio a perfiles no tradicionales.

La OIT subraya que los procesos de selección basados en competencias y criterios objetivos son una de las herramientas más efectivas para prevenir la discriminación indirecta. En la misma línea, análisis de Mc&C muestran que los sesgos en selección suelen explicar buena parte de las brechas posteriores en desarrollo y liderazgo.

Políticas de equidad y no discriminación

Las políticas son necesarias, pero no suficientes. Su impacto depende de cómo se aplican y se supervisan. Para que funcionen, deben incluir:

  • Criterios claros y conocidos
    Qué conductas no son aceptables, cómo se reportan y qué consecuencias existen.
  • Mecanismos de seguimiento reales
    Canales accesibles, confidenciales y confiables para reportar situaciones de discriminación o exclusión.
  • Coherencia entre discurso y práctica
    Cuando las políticas existen solo en documentos, la confianza se erosiona rápidamente.

Formación y sensibilización en DEI

La formación en diversidad e inclusión no puede limitarse a sesiones aisladas o campañas puntuales.

Las prácticas más eficientes se caracterizan por:

  • Trabajo continuo sobre sesgos y toma de decisiones
    Especialmente en roles de liderazgo y gestión de personas.
  • Desarrollo de liderazgo consciente
    Capacitar para reconocer privilegios, intervenir ante exclusiones cotidianas y tomar decisiones más equitativas.
  • Procesos sostenidos en el tiempo
    La inclusión se construye con aprendizaje constante, no con eventos únicos.

Liderazgo inclusivo

Sin liderazgo inclusivo, las estrategias DEI no escalan. El comportamiento de líderes y managers define qué se permite, qué se corrige y qué se ignora. McKinsey ha identificado que muchas organizaciones fallan no por falta de objetivos DEI, sino porque no vinculan la inclusión con la responsabilidad directa del liderazgo, lo que limita su impacto real.

Un liderazgo inclusivo implica:

  • Comportamientos esperados claramente definidos
    Cómo se toman decisiones, cómo se gestionan equipos diversos, cómo se responde ante exclusiones.
  • Accountability real
    La inclusión no puede depender de la buena voluntad; debe formar parte de los criterios de evaluación del liderazgo.

Accesibilidad y ajustes razonables

Este es uno de los bloques más críticos y, al mismo tiempo, más mal entendidos. La accesibilidad no se limita a infraestructura física. Incluye:

  • Accesibilidad física: espacios, movilidad, señalización.
  • Accesibilidad digital: herramientas, plataformas, procesos tecnológicos.
  • Accesibilidad organizacional: horarios, formas de trabajo, evaluación del desempeño.

Los ajustes razonables no deben verse como concesiones individuales, sino como inversiones que permiten la participación plena del talento. La Organización Mundial de la Salud señala que la accesibilidad es un habilitador clave de participación social y laboral.

En el contexto mexicano, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad establece el derecho a ajustes razonables en el ámbito laboral, reforzando que la inclusión no es opcional, sino un componente legal y organizacional.

Cómo medir la diversidad e inclusión en tu empresa

Medir la diversidad e inclusión es la  forma de pasar del discurso a una verdadera gestión. Además, obtener estos datos permite entender cómo se distribuyen las oportunidades y cómo se vive la experiencia laboral dentro de la organización. Para lograrlo, conviene combinar distintos tipos de indicadores.

Indicadores de diversidad

Estos indicadores muestran quiénes están representados dentro de la empresa y en qué niveles. Funcionan como un punto de partida para detectar desequilibrios estructurales.

Indicadores clave:

  • Representación. Distribución de personas por género, edad, origen, discapacidad u otras dimensiones relevantes, tanto en la plantilla total como por nivel jerárquico.
  • Brechas de representación. Diferencias entre la diversidad en puestos operativos y en posiciones de liderazgo, o entre la composición interna y el talento disponible en el mercado.

Indicadores de inclusión

Mientras la diversidad responde a quiénes están, la inclusión permite evaluar cómo se sienten y participan las personas dentro de la empresa. Estos indicadores revelan lo que no siempre se ve en los números de representación.

Indicadores clave:

  • Pertenencia. Resultados de encuestas internas sobre seguridad psicológica, trato justo y sensación de ser valorado.
  • Participación. Acceso equitativo a proyectos relevantes, espacios de decisión, formación y oportunidades de desarrollo.
  • Rotación. Análisis de salidas voluntarias por grupo para detectar si ciertos perfiles abandonan la organización con mayor frecuencia.

KPIs DEI más utilizados

Los KPIs DEI permiten vincular la diversidad y la inclusión con resultados concretos. Son especialmente útiles para evaluar avances, rendir cuentas y tomar decisiones informadas. Entre los más utilizados se encuentran:

  • Gender pay gap. Diferencia salarial ajustada entre hombres y mujeres en roles comparables.
  • Retención de talento diverso. Permanencia de personas de grupos subrepresentados en comparación con el promedio de la organización.
  • Promoción interna. Acceso a ascensos y movilidad interna desagregado por grupo, nivel y área.

La OCDE y McKinsey destacan que estos indicadores son fundamentales para pasar de compromisos declarativos a gestión basada en evidencia, ya que permiten evaluar si las oportunidades y recompensas se distribuyen de forma equitativa en el tiempo.

Cómo empezar un plan de diversidad e inclusión en tu empresa

Las empresas que buscan implementar un plan de diversidad e inclusión deben considerar que este no se construye de un día para otro ni con acciones aisladas. Por el contrario, necesita una estructura detallada y que se aborde como un proceso gradual, con objetivos claros y seguimiento constante. 

Si necesitas una guía para implementar un plan de diversidad e inclusión laboral a continuación te compartimos un paso a paso:

1. Diagnóstico inicial

Antes de definir acciones, es necesario entender el punto en el que te encuentras. El diagnóstico evita suposiciones y permite enfocar los esfuerzos donde realmente existen desigualdades.

  • Analiza la composición actual de la plantilla y del liderazgo.
  • Identifica brechas en contratación, promoción, rotación y acceso a oportunidades.
  • Revisa procesos clave (reclutamiento, evaluación, desarrollo) para detectar posibles sesgos o barreras.

2. Definición de objetivos claros

Los objetivos deben responder al diagnóstico, no a tendencias externas. Por eso, 

  • Define qué se quiere mejorar: representación, equidad salarial, inclusión en la experiencia laboral, accesibilidad, liderazgo.
  • Prioriza objetivos alcanzables y alineados con la realidad del negocio.
  • Establece indicadores para evaluar avances en el tiempo.

3. Diseño de políticas y procesos

Este es el punto en que la inclusión ya no depende de la buena voluntad individual. Las políticas internas de la empresa tienen el poder de traducir la intención en reglas, de ahí que sea tan importante: 

  • Actualizar políticas de equidad y no discriminación.
  • Revisar procesos de selección, promoción y evaluación para asegurar criterios objetivos.
  • Incorporar la accesibilidad y los ajustes razonables como parte del diseño organizacional, no como excepciones.

4. Comunicación interna y alineación

La comunicación es clave para generar confianza y participación; sin comunicación, incluso las mejores políticas pierden legitimidad.

  • Explica por qué se implementa el plan y qué se espera lograr.
  • Aclara roles y responsabilidades, especialmente en liderazgo.
  • Abre espacios de diálogo para escuchar inquietudes y ajustar el enfoque.

5. Seguimiento y mejora continua

Un plan DEI debe mantenerse en constante movimiento y mantenimiento:

  • Da seguimiento periódico a los indicadores definidos.
  • Evalúa qué acciones funcionan y cuáles no.
  • Ajusta estrategias con base en datos y retroalimentación real.

El avance en diversidad e inclusión se mide en consistencia y no en anuncios.

Consideraciones específicas para México

En México, la inclusión laboral de personas con discapacidad avanza en un terreno complejo, marcado por rezagos estructurales, brechas de accesibilidad y una participación laboral todavía limitada. Sin embargo, en medio de ese escenario, existen señales claras de empuje institucional: 

Si bien estas no son soluciones completas ni automáticas, sí representan un punto de partida. Utilizados de forma estratégica, estos mecanismos pueden facilitar que más empresas den el paso, no desde la filantropía, sino desde una lógica de corresponsabilidad: adaptar el trabajo para que más personas puedan participar en él.

También puedes leer: Programas de capacitación en una empresa: tipos, ejemplos y cómo implementarlos

Diversidad e inclusión laboral en 2026

La diversidad y la inclusión laboral ya no se juegan en el terreno del discurso. En 2026, su impacto depende de cómo están diseñados los procesos y de qué tan coherentes son las decisiones cotidianas con lo que la organización dice defender.

La inclusión no sucede solo porque haya equipos diversos. Sucede cuando el reclutamiento, la evaluación, el liderazgo, la accesibilidad y el desarrollo profesional están pensados para no excluir. Cuando esos elementos no se revisan, las barreras se mantienen, incluso con la mejor intención.

El reto para las empresas no es sumar más iniciativas DEI, sino detenerse a observar cómo funcionan hoy sus prácticas internas: qué facilitan, qué limitan y a quiénes dejan fuera sin darse cuenta. Desde ahí, tiene sentido ajustar políticas, procesos y herramientas que ayuden a sostener esos cambios en el tiempo.

Evaluar con honestidad el punto de partida y revisar qué necesita rediseñarse es el primer paso para que la diversidad y la inclusión dejen de ser una aspiración y se conviertan en una práctica real dentro de la organización.

Preguntas frecuentes sobre Diversidad e inclusión laboral 

¿Qué es diversidad e inclusión laboral?

Es el conjunto de políticas y prácticas que buscan integrar personas diversas y garantizar que todas se sientan valoradas, respetadas y con igualdad de oportunidades en el trabajo.

¿Cuál es la diferencia entre diversidad, equidad e inclusión?

Diversidad es quiénes están, equidad es dar a cada persona lo que necesita e inclusión es cómo se sienten y participan dentro de la empresa.

¿Cómo implementar diversidad e inclusión en una empresa?

Con diagnóstico, políticas claras, liderazgo comprometido, capacitación continua y medición de resultados.

¿Qué beneficios tiene la diversidad e inclusión laboral?

Mejora la innovación, el clima laboral, la retención de talento y la reputación de la empresa.

¿Cómo se mide la diversidad e inclusión?

A través de indicadores de representación, clima laboral, rotación, promociones internas y encuestas de pertenencia.