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Consejos

Cómo trabajar los valores de una empresa y cuáles son

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Los valores de una empresa son los principios que definen su identidad, orientan cada decisión y sostienen la cultura interna. Una organización es, en cierta forma, un organismo vivo. Existe por un motivo y se relaciona con distintos públicos de una manera determinada. Comprender la importancia de contar con valores sólidos es el punto de partida para garantizar la misión, sostener la visión y lograr la coherencia entre el ser y el hacer.

Qué son los valores de una empresa y para qué sirven

Los valores de una empresa son los principios éticos y profesionales que orientan la forma en que una organización toma decisiones, trabaja, se relaciona con sus equipos y actúa frente a sus clientes, proveedores y demás públicos externos.

También pueden encontrarse bajo otros nombres, como valores corporativos, principios empresariales, filosofía organizacional o pilares de la cultura interna. Sin importar cómo se les nombre, su función es la misma: definir qué comportamientos son aceptables, qué criterios deben guiar la toma de decisiones y qué tipo de identidad quiere construir la empresa.

Estos valores funcionan como una guía común para todos los niveles de la organización. Por eso deben ser claros, perdurables y transversales, es decir, aplicables tanto al liderazgo como a cada área, equipo o unidad de negocio. Cuando están bien definidos, ayudan a alinear prioridades, fortalecer la cultura organizacional y dar coherencia a la experiencia de colaboradores, clientes y aliados.

Sin embargo, no basta con incluirlos en un manual interno, una presentación de onboarding o una página web corporativa. Para que sean representativos, los valores deben conocerse, practicarse y reflejarse en las decisiones diarias de la empresa. De lo contrario, corren el riesgo de convertirse en una declaración aspiracional sin impacto real.

En este punto es importante distinguir entre valores declarados y valores en uso. Los primeros son aquellos que la empresa comunica formalmente. Los segundos son los que realmente guían el comportamiento cotidiano. Cuando existe una brecha entre ambos, la credibilidad interna se debilita y el compromiso del personal puede verse afectado.

Por eso, definir los valores de una empresa implica mirar más allá de la intención inicial de sus líderes. También requiere observar cómo trabaja la organización, qué conductas reconoce, qué decisiones prioriza y cómo responde ante los cambios del entorno. Solo así los valores dejan de ser un enunciado institucional y se convierten en una herramienta para fortalecer la cultura, la confianza y el desempeño del negocio.

Por qué son importantes los valores de una empresa

Los valores de una empresa son importantes porque ayudan a convertir la cultura organizacional en comportamientos concretos. No se trata solo de decir qué principios defiende la organización, sino de usarlos para orientar decisiones, prioridades y formas de trabajo.

De acuerdo con el 2026 Global Workplace Culture Report de SHRM, elaborado con información de 27,159 personas en 25 países, cultivar una cultura organizacional cohesionada es un imperativo estratégico, ya que impacta directamente en el desempeño, la retención, la satisfacción del cliente y el éxito a largo plazo de la empresa.

Esto significa que los valores ayudan a:

  • Guiar a las personas a lograr sus objetivos personales y los de la empresa.
  • Fortalecer la cultura interna.
  • Lograr el compromiso laboral de las personas que interactúan con la empresa (incluidos el personal y los clientes).
  • Generar credibilidad y confianza.
  • Comprender el camino que recorrerá la empresa en el tiempo.
  • Ser los “jueces” de todas las acciones realizadas.
  • Propiciar la unión y coherencia interna de todos los equipos.

Cuál es la diferencia entre los valores de una empresa, su misión y su visión

Aunque suelen mencionarse juntas, la misión, la visión y los valores de una empresa cumplen funciones distintas. La misión explica por qué existe la organización en el presente; la visión marca hacia dónde quiere avanzar en el futuro; y los valores definen los principios que guían su forma de actuar para llegar ahí.

Misión empresarial

La misión de una empresa puede ser definida sencillamente como la razón de ser, el motivo por el cual ha sido creada. Es un concepto que nos sitúa en el presente y traza un camino que irá en busca de su visión.

Algunas de las preguntas que responden a la misión son:

  • ¿Por qué existe tu empresa?
  • ¿Qué bienes (producto o servicio) ofreces?
  • ¿Qué beneficios aportan?
  • ¿Cuál es tu propuesta de valor o diferencial competitivo?

Visión empresarial

La visión invita a una mirada a largo plazo. Podría decirse incluso que es aspiracional. Es aquel sitio hacia dónde se dirigirá la compañía, o al menos aquello en lo que buscará convertirse. Será la guía que dote de sentido a las múltiples acciones y decisiones que se vayan tomando en el tiempo.

Algunas de las preguntas que responden a la visión son:

  • ¿Qué quieres que tu empresa llegue a ser?
  • ¿Dónde ves a tu empresa proyectada en el tiempo?
  • ¿Qué es lo que quieres lograr?
  • ¿Cómo quieres que la gente recuerde a tu empresa?

Valores de una empresa

Los valores, en esta tríada, representarán los criterios básicos (en el sentido de “fundantes”). Son parte vital de la personalidad de la organización y se convierten en los principios que permiten juzgar la moralidad de todo lo que se haga en pro de conseguir los objetivos.

Algunas de las preguntas que responden a los valores son:

  • ¿En qué crees como empresa?
  • Si tu empresa fuera una persona, ¿cómo la definirías?
  • ¿Qué es lo más importante en el día a día?
  • ¿Qué conductas definirías como buenas y cuáles reprobarías?

Para visualizar cómo se relacionan estos tres conceptos, la siguiente tabla resume sus diferencias:

Concepto Pregunta que responde Horizonte temporal Función principal
Misión ¿Por qué existimos? Presente Define el propósito y la actividad actual
Visión ¿Hacia dónde vamos? Largo plazo Marca la aspiración y el destino estratégico
Valores ¿Cómo actuamos? Permanente Rigen el comportamiento y la toma de decisiones

Ejemplos de los valores de una empresa

No existe una lista universal de valores empresariales. Cada organización debe definir los suyos de acuerdo con su historia, sector, cultura interna, misión, visión y objetivos estratégicos.

Además, los valores no tienen el mismo peso en todas las etapas de una empresa. Aquellos que en otro momento fueron necesarios para garantizar estabilidad y continuidad pueden no ser suficientes frente a nuevos retos como la transformación digital, sostenibilidad, diversidad, innovación o las nuevas expectativas del talento.

Por eso, más que elegir valores porque “suenan bien”, lo importante es que cada principio refleje la identidad real de la empresa. Al mismo tiempo es necesario que puedan traducirse en comportamientos observables y coherentes con la forma en que la organización toma decisiones, trabaja y se relaciona con las personas.

A continuación, reunimos un pequeño diccionario de valores de una empresa para entender cuáles siguen vigentes y cuáles han cobrado mayor relevancia en organizaciones que buscan adaptarse al cambio:

Pasión

Es la motivación, el querer hacer lo que se hace y, sobre todo, trabajar buscando activamente la mejora en cada tarea que se realiza. La pasión es el alma de todo negocio y recordarla ayuda a sostener la visión en los momentos más complicados.

Excelencia

Hay quienes dicen que es uno de los más utópicos. Querer lograr la excelencia en todo lo que se realiza significa buscar la mejora continua de los servicios, productos, estructuras internas, respuestas y rentabilidades. Invita al movimiento y a no conformarse solo con un trabajo “bien hecho”.

Honestidad

Un valor que tiene muchas interpretaciones. Ser honestos significa serlo en el trato con el cliente, en la información que damos sobre un producto, en la forma en que se gestiona el personal, en la comunicación interna y externa, en cómo reaccionamos ante un problema.

Es una apuesta por la sinceridad, incluso sabiendo que no siempre serán buenas noticias, pero que vale más decir la verdad que ocultarla.

Resolución

Es el valor de toda empresa que muestra una actitud activa y sabe dar respuesta a la multiplicidad de situaciones que pueden presentarse. No solo se refiere a problemas, sino a lograr que las cosas se ejecuten en tiempo y forma para cumplir con otros dos valores: calidad y compromiso.

Compromiso

Es un valor que va mucho más allá de cumplir con las tareas que deben ser ejecutadas. Se trata de tener presente el porqué de cada acción y su impacto en las personas. Tiene un carácter que lo identifica como valor superior frente a las adversidades.

Calidad

Uno de los valores con más significados dependiendo de dónde entre en acción. Calidad en los procesos significa que los productos y servicios busquen ser lo mejor posible. Para el personal, la calidad vendrá determinada por el ambiente de trabajo, los salarios acordes, la posibilidad de conciliar vida personal con laboral, etc.

Innovación

El valor de la innovación va de la mano con el del cambio y no se refiere únicamente al desarrollo de nuevas ideas, productos o servicios, sino que es una visión transversal que buscará constantemente oportunidades para mejorar el valor entregado a las personas.

Esfuerzo

Reúne otros valores como la confianza, constancia y búsqueda de la excelencia. Esforzarse significa dar el máximo para lograr resultados. La cultura del esfuerzo implica que no siempre será sencillo, pero exige trabajar con constancia y visión para obtener resultados positivos.

Empatía

Permite conectar con las personas, entenderlas y accionar desde un lugar humano. Es tan importante empatizar con el cliente para dar respuesta a sus necesidades reales como hacerlo con el personal para ayudarles a ser su mejor versión y crear equipos sólidos.

Responsabilidad

Ser responsable es comprender que toda acción provocará un impacto tanto hacia adentro como hacia afuera. Actuar bajo este valor es hacerlo respetando las normativas vigentes, las consecuencias derivadas de la producción, velando tanto por la protección y felicidad de los equipos como por los tiempos y demandas de los clientes.

Sostenibilidad

Cada vez más organizaciones incorporan la sostenibilidad como valor central, no solo como cumplimiento normativo. Implica tomar decisiones que consideren el impacto ambiental, social y de gobernanza (ESG) de la empresa, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En México, este valor cobra especial relevancia ante las exigencias de clientes, inversionistas y reguladores que evalúan el desempeño no financiero de las organizaciones.

Creatividad

Si hay lugar para la mejora, debería haberlo también para cambiar la forma en que se han hecho las cosas hasta ahora. La creatividad debería estar en todas partes, en cada proceso, idea y comunicación que busque obtener nuevos e interesantes resultados.

Flexibilidad

La rigidez de los modelos tradicionales ha probado ser contraria al dinamismo y cambio que propone el entorno actual. Ser flexibles implica saber adaptarse, escuchar y prever los cambios y saber dar respuesta a tiempo para sobrevivir y ganar ventaja competitiva.

Trabajo en equipo

Trabajar en equipo no es solo tener un objetivo común. Significa que tanto las victorias como las derrotas se viven y comparten entre todos. Es un valor que baila con la cooperación, la colaboración y la competitividad sana.

Cuando este valor se encuentra realmente presente, el todo (equipo) pasa a ser mucho más que la mera suma de las partes (trabajadores).

Inclusión

Es un valor que compromete a la empresa a luchar por dar un lugar a todos en las decisiones, por brindar oportunidades a personas social y laboralmente excluidas. Es un gran compromiso con la sociedad y motor del cambio.

Justicia

La exigencia de resultados debe venir acompañada de este valor. Las decisiones que se tomen en cualquier sentido deben ser equitativas, imparciales y razonables, sin ser el resultado de favoritismos o elecciones irracionales o altamente subjetivas.

Transparencia

Junto con el compromiso por la honestidad, la transparencia implica ser claros en el accionar, evitando el ocultamiento de información de importancia para el personal, clientes o cualquier persona que pueda verse relacionada con la empresa. Una cultura basada en la transparencia permite el acceso a los datos internos y favorece la participación de todos en la toma de decisiones.

Humor

No debe confundirse con no tomarse las cosas en serio. Valorar el humor significa darle la importancia debida a la risa y la pérdida del miedo para generar un ambiente descontracturado que favorezca la felicidad laboral e invite a la participación.

Curiosidad

Es mantenerse hambriento por conocer, investigar y buscar otras formas de hacerlo mejor. Es admitir y propiciar un ambiente para una evolución que permita desarrollar ideas e innovar.

Bienestar del personal

El bienestar físico y emocional del equipo ha pasado de ser un beneficio adicional a convertirse en un valor estratégico. Las organizaciones que lo declaran y lo practican diseñan políticas de conciliación, entornos de trabajo seguros y programas de salud mental que reconocen que cada persona tiene una vida más allá de su rol profesional. Este valor es, además, un factor determinante en la atracción y retención del talento.

Cómo influyen los valores en la cultura de una empresa

Hasta aquí hemos hablado de los valores como elementos que pueden parecer estáticos o rígidos. Aunque la realidad es que todos ellos se incluyen y dan entidad a un concepto más grande que es la cultura organizacional.

La cultura organizacional puede entenderse como el conjunto de creencias, valores, prácticas, costumbres, hábitos y formas de relación que hacen única a una empresa. Es una cultura viva, porque se refleja en la manera en que los equipos trabajan, toman decisiones, resuelven conflictos, integran a nuevos colaboradores y se relacionan con clientes, proveedores y aliados.

Por eso, los valores influyen directamente en la cultura de una empresa. No solo comunican qué principios defiende la organización, también ayudan a definir qué comportamientos se reconocen, qué decisiones se consideran correctas y qué tipo de experiencia se construye hacia dentro y hacia fuera.

Esa coherencia también impacta en el employer branding, es decir, en la forma en que la empresa es percibida como lugar para trabajar. En consecuencia, una cultura alineada con sus valores puede fortalecer la confianza, la pertenencia, la reputación y el desempeño de la organización.

Cómo definir y desarrollar los valores de una empresa

Es importante tener en cuenta cuáles son los valores centrales para la empresa, de modo que puedan verse reflejados en el accionar de todos los integrantes. Así como al momento de contratar nuevo personal solemos detallar qué valores queremos ver en los candidatos, debemos velar porque todos los vivan en el día a día. Aquí unos consejos sobre cómo desarrollar los valores dentro de tu empresa:

1. Define tus valores e inclúyelos en tu estrategia de negocio

Este proceso implica un trabajo previo: investigar cuál es la percepción de quienes ya forman parte de la empresa y contrastar los valores declarados al inicio de la actividad con los que actualmente están presentes en la organización.

Diferencia aquellos existentes o ya internalizados de aquellos que te gustaría ver desarrollados. Ordénalos en importancia y busca posibles incompatibilidades.

Es muy importante que tras definirlos, todos los departamentos trabajen activamente para incluirlos y respetarlos en cada proyecto o proceso. Esto incluye asegurarse de que las políticas internas se ajusten a la propia realidad y que los patrones comprendan cómo deberán actuar ante las distintas situaciones que se presenten.

Una herramienta práctica para este proceso es el mapa de valores: una matriz que cruza los valores identificados con los comportamientos esperados en cada área de la empresa. Esto permite pasar de la declaración abstracta a criterios de evaluación concretos, útiles tanto en la selección de personal como en las revisiones de desempeño.

2. Lidera con el ejemplo: cómo modelar los valores en el día a día

Para desarrollar los valores entre los miembros del equipo, lo primero es dar el ejemplo. Esto significa actuar en consecuencia con lo que se promueve para convertirse en un referente a la hora de tomar decisiones, sobre todo en los momentos difíciles.

Además, existe una serie de acciones que se pueden realizar a fin de trabajar los valores corporativos en el día a día, como por ejemplo:

  • Reconocer a aquellos integrantes que se comportan de la forma en que la empresa espera. Al hacer público un reconocimiento en el comportamiento, se demuestra la importancia que le damos a esos valores. Esto se puede comunicar en reuniones, newsletters, web o redes sociales.
  • Realizar acciones formativas sobre la importancia de ciertos valores que veamos menos arraigados en los equipos.
  • Monitorear el accionar de las personas y realizar seguimiento de aquello que se desvíe de la forma deseada.
  • Controlar la emocionalidad y reaccionar a las situaciones de crisis haciendo uso de los valores guía. Luego, comunicar por qué se ha decidido por un curso de acción y no por otro.
  • Promocionar y despedir de forma coherente. Esto significa premiar a quien decide desde los valores y dejar ir a quien no los tiene en cuenta.

En este punto, una plataforma integral de gestión de personas como Factorial puede ser de gran utilidad. Permite registrar y hacer seguimiento de los comportamientos alineados con los valores corporativos dentro de los procesos de evaluación de desempeño, lo que facilita que los líderes identifiquen patrones y reconozcan al personal que los encarna de forma consistente. Además, esto fortalece el employer branding al mostrar coherencia entre identidad y acción.

3. Comunica los valores de forma constante y multicanal

Una mera declaración de valores, incluso si se practica internamente, seguirá siendo una lista de términos en algún manual si no se integra en el plan de comunicación corporativa. Incluirlos garantiza que toda acción o proyecto los promueva de forma activa y coherente.

Los diferentes canales de comunicación de la empresa (intranet, reuniones de equipo, newsletters internas, redes sociales corporativas) son oportunidades concretas para reforzar los valores y recordar por qué son importantes.

4. Diseña actividades para vivir y transmitir los valores

Un valor puede ser tan solo una palabra, un concepto abstracto, un apartado de nuestra web o incluso un discurso bonito, si no los llevamos a la acción en ideas concretas.

No solo es importante tenerlos presentes al momento de realizar el onboarding de una nueva persona, sino que también se pueden organizar eventos internos, formaciones, talleres o dinámicas gamificadas para interiorizarlos.

Invertir tiempo y recursos en diseñar actividades que enseñen el uso correcto de los valores y las conductas esperadas de cada integrante demuestra el nivel de compromiso real de la organización con sus principios.

¿Qué actividades se pueden hacer para trabajar los valores?

Existen múltiples formatos para llevar los valores de la empresa a la práctica cotidiana. Algunos de los más efectivos son:

  1. Talleres de reflexión por departamento: sesiones donde cada equipo identifica cómo sus tareas diarias se conectan con los valores corporativos.
  2. Reconocimiento público basado en valores: premiar de forma explícita a quienes demuestran comportamientos alineados con los principios de la empresa.
  3. Dinámicas de onboarding: integrar los valores desde el primer día mediante actividades vivenciales, no solo documentos.
  4. Evaluaciones de desempeño con criterios de valores: incluir indicadores de comportamiento alineado con los valores en las revisiones periódicas.
  5. Retos gamificados: competencias internas que inviten a los equipos a resolver situaciones reales aplicando los valores como criterio de decisión.

También puedes leer: Empresa socialmente responsable, una guía completa para implementarla en tu organización

Cuáles son los valores fundamentales de una empresa

Los valores fundamentales de una empresa no son necesariamente los más comunes, sino aquellos que realmente sostienen su forma de trabajar, decidir y relacionarse. Por eso, no basta con elegir conceptos positivos como integridad, innovación o respeto; cada valor debe tener un significado concreto dentro de la organización.

Para identificar cuáles son fundamentales, pregúntate:

  • Qué principios no estamos dispuestos a negociar
  • Qué comportamientos queremos reconocer y promover
  • Qué decisiones deberían guiarnos incluso en momentos de presión
  • Qué esperan nuestros colaboradores, clientes y aliados de la empresa
  • Qué valores ya se viven en la práctica y cuáles queremos fortalecer

Así, los valores fundamentales funcionan como criterios de decisión. Ayudan a distinguir qué conductas son coherentes con la cultura de la empresa y cuáles pueden debilitarla.

Convierte tus valores en acciones

Definir los valores de una empresa es el primer paso. El reto, en realidad, es integrarlos en la gestión diaria, desde la contratación y el onboarding hasta la evaluación del desempeño, comunicación interna y desarrollo del talento.

Cuando los valores forman parte de los procesos de RR. HH., resulta más sencillo construir una cultura coherente. Así como fortalecer el compromiso de los equipos y alinear a toda la organización hacia objetivos comunes.

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Preguntas frecuentes sobre los valores de una empresa

Los valores de una empresa son los principios éticos que definen su identidad y guían sus decisiones, comportamientos y cultura. Sirven como un modelo de conducta para sus líderes y empleados, y como un referente de identificación para el público objetivo.

Las empresas adoptan valores que reflejan su identidad, como la honestidad, el compromiso, la innovación, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Estos principios guían su cultura y operaciones diarias, definiendo cómo interactúan con empleados, clientes y la sociedad.

Aunque varían según la empresa, 5 valores fundamentales suelen ser: honestidad, para generar confianza, compromiso, para asegurar la dedicación, responsabilidad, para garantizar el impacto de las acciones, innovación, para adaptarse y crecer, y trabajo en equipo, para fomentar la colaboración.

Se pueden realizar formaciones, workshops y actividades de team building para interiorizar los valores. Es clave que los líderes den el ejemplo y se reconozca públicamente a quienes los representan. Un software de gestión empresarial all-in-one como Factorial ayuda a automatizar tareas para que RR. HH. pueda enfocarse en estas iniciativas culturales.

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