Ir al contenido
Gestión del tiempo

Jornada laboral de 4 días en México: ¿es legal y cuáles son sus beneficios?

·
10 minutos de lectura
¿Necesitas ayuda gestionando equipos?
Controla de forma fácil vacaciones, turnos, ausencias, horas trabajadas, todo centralizado en un mismo lugar. ¡Adiós Excel! ¡Hola Factorial!
Escrito por

La jornada laboral de 4 días en México es una de esas ideas que suenan simples, pero que en realidad están llenas de matices legales, operativos y organizacionales. En los últimos meses, el concepto ha ganado visibilidad en medios, empresas y debates públicos, lo que ha llevado a muchas personas a preguntarse si realmente es viable aplicarlo en el país y bajo qué condiciones.

Parte de la confusión nace porque la jornada laboral de 4 días suele asociarse (de forma incorrecta) con la reducción de la jornada a 40 horas semanales. Aunque ambos temas están relacionados, no son lo mismo. La semana laboral de cuatro días es un modelo de organización del tiempo de trabajo, mientras que la reducción de horas responde a una reforma legal que redefine el máximo semanal.

En México, la jornada laboral de 4 días sí es posible, siempre que exista un acuerdo entre la empresa y la persona trabajadora y se respeten los límites establecidos por la ley. Sin embargo, no es una modalidad obligatoria ni está regulada de forma expresa en la Ley Federal del Trabajo. Entender esta diferencia desde el inicio es clave para evaluar si este esquema puede funcionar en una organización sin generar riesgos legales ni falsas expectativas.

¿Qué es la jornada laboral de 4 días?

La jornada laboral de 4 días es un modelo de organización del tiempo de trabajo, que redefine cómo se distribuyen las horas laborales a lo largo de la semana. En lugar de repartir la jornada en cinco o seis días, el trabajo se concentra en cuatro, manteniendo (o reduciendo) el total de horas semanales.

Este tipo de esquema de trabajo no responde a una sola fórmula. Existen distintas formas de implementar una semana laboral de cuatro días, dependiendo de los objetivos de la empresa y del tipo de actividad que se realice. Las más comunes son:

  • Semana laboral de 4 días con 40 horas (4×10).
    En este modelo, la carga semanal de trabajo se mantiene sin cambios, pero se concentra en cuatro días. Esto implica jornadas más largas (generalmente de diez horas) a cambio de un día adicional de descanso. Es una opción frecuente en sectores que buscan mejorar el equilibrio entre trabajo y vida personal sin modificar la productividad ni los costos laborales.
  • Semana laboral de 4 días con 32 horas.
    Aquí sí existe una reducción real del tiempo de trabajo. Las personas laboran cuatro días con jornadas de ocho horas, lo que supone menos horas semanales sin afectar necesariamente el salario. Este modelo suele asociarse con mejoras en bienestar, enfoque y rendimiento, y se ha probado principalmente a través de programas piloto y estudios internacionales.
  • Esquemas híbridos o pilotos.
    Algunas organizaciones optan por fórmulas intermedias: semanas de cuatro días alternadas, jornadas reducidas ciertos meses del año o pruebas temporales para medir impacto en productividad y satisfacción del equipo. Estos esquemas permiten evaluar resultados antes de adoptar un cambio permanente.

En todos los casos, la jornada laboral de 4 días parte de la misma idea: organizar el tiempo de forma distinta, priorizando resultados y bienestar por encima del número de días trabajados. El cómo y el para qué varían según cada organización.

¿La jornada laboral de 4 días es legal en México?

Si estás pensando en implementar una jornada laboral de 4 días, lo primero que hay que aclarar es que este esquema no aparece como una figura específica en la Ley Federal del Trabajo (LFT). Esta ley no dice “semana laboral de 4 días” en ninguna parte. Lo que sí establece es cómo se organiza el tiempo de trabajo y cuáles son los límites máximos que no pueden rebasarse.

A grandes rasgos, la LFT dice que:

  • La jornada de trabajo es el tiempo durante el cual la persona trabajadora está a disposición del patrón para prestar su trabajo.
  • Los trabajadores y el patrón fijarán la duración de la jornada, siempre y cuando no se excedan los máximos legales.
  • La duración máxima legal es de 8 horas diarias para jornada diurna, 7 para nocturna y 7.5 para mixta.

Esos máximos se traducen, en la práctica, en una semana laboral de hasta 48 horas en jornadas diurnas tradicionales, aunque hay flexibilidad según el tipo de turno y los acuerdos entre empresa y trabajador.

¿Qué significa esto para una semana de 4 días?

  • Sí puede implementarse, siempre que haya un acuerdo claro entre la empresa y la persona trabajadora sobre la distribución de horas.
  • Ese acuerdo puede ser individual o también colectivo, si hay un sindicato o contrato de trabajo que lo respalde.
  • No está regulado expresamente en la LFT como una modalidad obligatoria o un derecho consolidado.
  • No es obligatorio para ninguna empresa ni sector.

Es decir, la LFT da flexibilidad para organizar las horas de trabajo, pero no impone por ley que la semana tenga que ser de 4 días. Esa decisión es fruto de acuerdos internos, basados en los topes legales existentes.

Límites y condiciones que sí manda la LFT

La ley también resguarda otros aspectos importantes que no se pueden olvidar al pensar en implementar una jornada de 4 días:

  • Salario, descansos y derechos no se modifican por el esquema de días trabajados. El mínimo, las prestaciones y los períodos de descanso semanal se mantienen iguales: por cada seis días de trabajo habrá al menos un día de descanso.
  • Si se trabaja más de los máximos legales establecidos para cada día, esas horas se consideran extraordinarias y deben pagarse conforme a la ley.
  • El tiempo que el trabajador no pueda salir del lugar donde presta sus servicios, por ejemplo, en guardias o en ciertos turnos especiales, se considera parte de la jornada.

Eso significa que, aunque se pacte una semana de 4 días, no se puede violar el tope de horas por día ni dejar de pagar los conceptos legales correspondientes.

Jornada laboral de 4 días y reducción a 40 horas: ¿es lo mismo?

Aunque suelen mencionarse juntas en conversaciones públicas y en la prensa, la jornada laboral de 4 días y la reducción de la jornada a 40 horas no son lo mismo. Confundirlas es común, pero hacerlo lleva a interpretaciones incorrectas sobre qué es obligatorio, qué es opcional y qué depende de acuerdos internos.

Como ya explicamos antes, la jornada laboral de 4 días es un modelo de organización del tiempo de trabajo. Define cómo se distribuyen las horas a lo largo de la semana, pero no modifica por sí sola los límites legales vigentes. Una empresa puede optar por este esquema concentrando las horas en menos días o reduciendo la carga semanal, siempre que respete lo que marca la ley.

En cambio, la reducción de la jornada laboral a 40 horas es una reforma legal en proceso. Su objetivo es disminuir el máximo de horas semanales permitidas, pero no establece cuántos días deben trabajarse. Es decir, una jornada de 40 horas podría distribuirse en cuatro, cinco o incluso seis días, dependiendo de la organización del trabajo.

Actualmente, esta reforma cuenta con un plan de implementación gradual previsto entre 2026 y 2030, pero aún no es exigible ni modifica de forma inmediata los topes establecidos en la Ley Federal del Trabajo. Por ahora, las empresas no están obligadas a reducir su jornada semanal ni a adoptar esquemas de cuatro días laborales.

Entonces: 

  • 4 días se refiere a la forma de distribuir el trabajo.
  • 40 horas se refiere al límite máximo de tiempo trabajado.
  • No son equivalentes ni automáticos entre sí.

Si quieres profundizar en cómo funcionará la reducción de la jornada laboral, su calendario de implementación y qué implicaciones tendrá para las empresas en México, puedes consultar este análisis completo: 👉 Reducción de la jornada laboral en México: qué implica y cómo prepararse

¿Qué beneficios se han observado en la semana laboral de 4 días?

Basándonos en datos presentados por el World Economic Forum y en pruebas internacionales de este modelo, la semana laboral de cuatro días ha demostrado ventajas tanto para las empresas como para las personas que trabajan bajo estos esquemas. 

Los beneficios son diversos, pero hay cuatro áreas donde se repite consistentemente evidencia sólida:

1. Productividad sostenible y enfoque

Uno de los beneficios más citados en pruebas globales es que la productividad no disminuye y, en muchos casos, aumenta cuando se pasa a una semana laboral de 4 días, incluso manteniendo el mismo salario o la misma carga de trabajo.

Por ejemplo, en experimentos de este modelo alrededor del mundo, trabajadores comprometieron cubrir su carga habitual en menos días y las organizaciones reportaron mejoras de productividad o mantenimiento de niveles productivos. Empresas como Microsoft en Japón observaron hasta un 40 % más de productividad tras probar una jornada de este tipo.

Para las empresas, esto significa hacer más con menos días efectivos de trabajo, gracias a mejores prácticas de gestión del tiempo, menor tiempo perdido en reuniones innecesarias y mayor concentración en tareas clave.

2. Bienestar físico y mental

Otro hallazgo constante es que la semana laboral de 4 días mejora la salud física, mental y el equilibrio entre vida personal y laboral. Estudios y ensayos muestran que las personas que participan en modelos de jornada reducida tienden a:

  • Reportar niveles más bajos de estrés, burnout y fatiga
  • Reportar mejor sueño y salud general

En algunas pruebas, los participantes calificaron su experiencia con la semana de 4 días con puntuaciones extremadamente altas, señalando mejoras claras en bienestar y satisfacción con el trabajo.

Para las empresas esto se traduce en equipos más sanos, menos bajas por enfermedad y una mejor capacidad para mantener la energía y el rendimiento día tras día.

3. Retención, compromiso y satisfacción laboral

Los estudios asociados al WEF documentan que la mayoría de las personas que han probado esta modalidad no solo la prefieren, sino que desean mantenerla permanentemente. En pruebas con miles de empleados, más del 90 % manifestó que querría seguir con la semana de 4 días tras el periodo de prueba.

Este tipo de respuesta tiene impactos directos en las empresas:

  • Mayor satisfacción laboral
  • Equipos más comprometidos con sus objetivos

4. Mejor clima interno y equilibrio entre trabajo y vida personal

Reducir la semana de trabajo también ha mostrado impactos positivos en cómo las personas equilibran el trabajo con otras responsabilidades o actividades personales. Aunque no todas las pruebas se miden con la misma métrica, en experimentos globales muchos empleados informaron que fue más fácil combinar responsabilidades familiares, tiempo social y cuidado personal con la jornada laboral.

Para las empresas, esto importa políticamente porque:

  • Reducir la tensión entre trabajo y vida personal mejora la moral
  • Disminuye el ausentismo no planificado
  • Permite atraer talentos que valoran este equilibrio

Impactos adicionales (ambiente y percepción social)

Aunque el enfoque de este artículo es la relación empresa-persona, también hay evidencia de beneficios indirectos que se traducen en ventajas organizacionales y sociales. El WEF menciona, por ejemplo: 

  • Menos desplazamientos semanales: con un día menos de trabajo, disminuye el tiempo y costo de traslados.
  • Mayor satisfacción con la vida fuera del trabajo, lo que puede influir en la reputación de la empresa como empleador deseable.

¿Qué retos existen para implementarla en México?

Como ya vimo, la semana laboral de 4 días tiene beneficios claros; sin embargo, su implementación en México no está exenta de retos. Adoptar este esquema requiere algo más que buena intención pues implica revisar procesos, costos y cumplimiento legal para evitar riesgos operativos o laborales.

Estos son los principales puntos que las empresas deben considerar antes de dar el paso.

a) Cálculo de nómina y prestaciones

Cambiar la distribución de los días o las horas de trabajo puede impactar el cálculo de conceptos como salario diario, prestaciones, vacaciones, aguinaldo y cuotas obrero-patronales.

Si la jornada se reduce en horas, la empresa debe asegurarse de que:

  • El salario no sea inferior al mínimo legal.
  • Las prestaciones se mantengan conforme a la ley.
  • No existan inconsistencias en los registros de jornada que puedan generar conflictos posteriores.

b) Horas extra y límites diarios

En modelos como el 4×10, donde las horas se concentran en menos días, el riesgo de generar horas extra aumenta si no se controla correctamente la jornada diaria. Superar los límites establecidos por la ley implica pagos adicionales y posibles sanciones si estas prácticas se vuelven habituales.

Sin un control claro del tiempo trabajado, lo que empezó como un esquema flexible puede convertirse en un problema legal y financiero.

c) Turnos operativos y continuidad del servicio

No todas las actividades pueden reorganizarse con la misma facilidad. Además, en empresas con turnos rotativos, atención al cliente, plantas productivas o servicios continuos, implementar una semana de 4 días el reto no es solo legal, sino operativo:

  • Cubrir horarios sin sobrecargar equipos.
  • Evitar desbalances entre áreas.
  • Garantizar continuidad sin elevar costos de manera desproporcionada.

d) Sectores que no pueden detener operaciones

Hay sectores donde detener actividades un día adicional simplemente no es viable: manufactura, salud, transporte, logística, seguridad, entre otros.

En estos casos, la semana laboral de 4 días suele requerir esquemas híbridos, rotaciones o pilotos parciales, lo que implica una planeación más compleja y una comunicación muy clara con los equipos.

e) Cumplimiento legal y acuerdos claros sobre la jornada laboral de 4 días

Finalmente, uno de los mayores retos es documentar correctamente los acuerdos. Al no ser una modalidad regulada de forma expresa, la semana laboral de 4 días debe quedar claramente establecida en contratos, convenios o políticas internas.

Esto ayuda a:

  • Evitar interpretaciones ambiguas.
  • Prevenir conflictos laborales.
  • Demostrar cumplimiento ante inspecciones o auditorías.

Cabe aclarar que estos retos no hacen inviable la jornada laboral de 4 días, pero sí dejan claro que no es un cambio automático ni universal. Su éxito dependerá de una implementación bien pensada, alineada al tipo de operación y respaldada por controles claros de tiempo y cumplimiento legal.

¿Qué pueden hacer hoy las empresas en México?

La semana laboral de 4 días no es obligatoria en México, pero sí puede implementarse de forma voluntaria, siempre que se respeten los límites legales vigentes. Por eso, si está en tus planes implementar este esquema, es necesario contar con bases claras para evaluarla y aplicarla con criterio.

El primer paso es entender cómo se utiliza hoy el tiempo de trabajo. Analizar jornadas reales, cargas por equipo y momentos de mayor presión permite saber si una redistribución de días u horas es viable en la práctica.

A partir de ahí, las empresas pueden explorar esquemas de flexibilidad sin cambiar por completo su modelo laboral. Ajustes de horario, jornadas comprimidas o pruebas piloto en ciertos equipos ayudan a medir impacto en productividad, operación y bienestar.

También es fundamental definir límites claros de jornada y disponibilidad. Establecer horarios, pausas y reglas de desconexión evita sobrecargas. También reduce la generación de horas extra no previstas, incluso cuando no se modifica el número de días trabajados.

Para sostener cualquier esquema, el control del tiempo trabajado es clave. Tener registros claros de entradas, salidas y horas efectivas permite tomar decisiones con datos reales. Además es necesario para cumplir con la normativa y respaldar a la empresa ante cualquier revisión.

En este contexto, la automatización facilita la gestión del tiempo, ayuda a ordenar turnos y da visibilidad a la carga de trabajo. Más allá de adoptar o no una semana laboral de 4 días, el verdadero avance está en gestionar mejor el tiempo de trabajo.

Jornada laboral de 4 días, una decisión que requiere orden y claridad

La semana laboral de 4 días es una opción que algunas empresas pueden evaluar como parte de su estrategia organizativa. Más allá del número de días trabajados, lo relevante es cómo se gestiona el tiempo, se distribuyen las cargas y qué tan claras están las reglas para equipos y líderes.

En ese sentido, el control de la jornada debe ser una prioridad. Contar con registros confiables, visibilidad de horarios y datos reales sobre el tiempo trabajado permitirá una transición más eficiente y sostener el esquema a lo largo del tiempo. 

👉 Con Factorial puedes centralizar el control horario, gestionar turnos y tener visibilidad real del tiempo de trabajo de tu equipo, todo en un solo lugar. Solicita una demo y empieza a gestionar el tiempo de forma clara, flexible y alineada a la ley.

Reloj-checador-Factorial