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Leyes Laborales

Cláusula de confidencialidad, aprende qué es y cómo aplicarla en tu empresa

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En una empresa, la información sensible rara vez se queda quieta, pasa por correos, expedientes, juntas, accesos internos y conversaciones entre equipos. Por esta razón, cada día son más las empresas que implementan una cláusula de confidencialidad en sus contratos. La idea es simple; dejar por escrito las reglas antes de que datos o información valiosa se pierdan.

Para el área de Recursos Humanos esto es especialmente importante. Cada contratación, cambio de puesto o salida de un colaborador puede abrir puntos de riesgo si no hay acuerdos previos sobre el uso de información interna.

En esta guía te explicamos qué protege esta cláusula, cuándo aplicarla y cómo gestionarla de forma práctica dentro de la empresa.

Qué es una cláusula de confidencialidad

Una cláusula de confidencialidad es un acuerdo dentro de un contrato que define qué información debe mantenerse en reserva y quién puede usarla. Su objetivo es evitar que datos sensibles de la empresa se compartan sin autorización.

En RR. HH. suele incluirse en contratos laborales, acuerdos internos o documentos firmados durante la contratación. También puede aplicarse cuando una persona accede a información de clientes, procesos internos, datos financieros o proyectos estratégicos.

Para qué sirve una cláusula de confidencialidad en una empresa

Una cláusula de confidencialidad sirve para poner límites claros sobre el uso de la información dentro de la empresa. Define qué datos deben resguardarse, quién puede acceder a ellos y en qué condiciones. Esto ayuda a proteger información estratégica, desde bases de clientes hasta procesos internos o decisiones comerciales que no deberían salir de la empresa.

Además, es la forma más sencilla de reducir riesgos legales. Cuando hay un acuerdo firmado, es más fácil actuar ante un uso indebido de la información o una filtración. Pero más allá de lo legal, aporta orden. Evita interpretaciones distintas entre empleados, proveedores o colaboradores externos, y deja claro qué se espera de cada persona. Al final, no se trata solo de proteger datos, sino de cuidar cómo se usa la información en el trabajo diario.

Te recomendamos leer: Tipos de contratos laborales que existen en México

Qué información protege una cláusula de confidencialidad

Una cláusula de confidencialidad puede proteger toda la información que, por su valor o sensibilidad, no debería compartirse sin autorización. Esto incluye datos internos de la empresa, información de terceros y documentos que podrían afectar la operación, la reputación o la ventaja competitiva del negocio.

Aunque cada empresa define sus prioridades, hay tipos de información que suelen incluirse en estos acuerdos. Por ejemplo:

Datos de clientes y proveedores

Incluye nombres, contactos, condiciones comerciales, historial de compra y acuerdos. Así como listas de clientes, precios negociados o información compartida durante la relación comercial.

Información financiera y comercial

Puede proteger presupuestos, reportes financieros, márgenes, costos, proyecciones, planes de inversión y estrategias de venta. Además de cualquier dato que revele la situación económica de la empresa.

Estrategias y procesos internos

Aquí entran metodologías de trabajo, manuales, políticas internas, planes de crecimiento, campañas, decisiones comerciales y procesos que forman parte de la operación diaria.

Propiedad intelectual y secretos industriales

Abarca diseños, fórmulas, desarrollos, software, bases de datos, marcas y contenidos. También, prototipos o cualquier creación con valor para la empresa.

Datos personales

También puede cubrir datos de empleados, candidatos, clientes o proveedores, siempre que la empresa los trate conforme a la normativa aplicable.

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Tipos de cláusulas de confidencialidad o NDA

Ahora bien, no todas las cláusulas de confidencialidad funcionan igual. El tipo depende de cuántas partes comparten información y del nivel de acceso que tenga cada una.

Para evitar confusiones, es necesario saber elegir. Aquí te explicamos qué implica cada uno.

1. Unilateral

Una sola parte comparte información y la otra se compromete a no divulgarla ni usarla fuera de lo acordado. El caso más común es en relaciones laborales; cuando un empleado tiene acceso a datos internos, o con proveedores que necesitan conocer cierta información para trabajar. Aquí la responsabilidad recae en quien recibe los datos.

2. Bilateral

Ambas partes comparten información y asumen la misma obligación de confidencialidad. Es habitual en negociaciones, alianzas o proyectos conjuntos donde hay intercambio constante de datos. Sirve para equilibrar responsabilidades y evitar que una de las partes tenga ventaja sobre la otra.

3. Multilateral

Involucra a tres o más partes que comparten información bajo las mismas reglas. Se usa en proyectos más complejos, como colaboraciones entre varias empresas o equipos externos. Ayuda a mantener control sobre la información cuando intervienen múltiples actores y flujos de datos.

Cómo redactar una cláusula de confidencialidad

Redactar una cláusula de confidencialidad no es copiar un formato y ya. Y es que, si queda ambigua o demasiado general, pierde valor desde el inicio. Aquí lo importante es que deje claro qué se protege, quién está obligado y qué pasa si alguien no cumple. Entre más específica sea, más fácil será aplicarla en el día a día.

Estos son los elementos que no deberían faltar:

Identificación de las partes

Debe indicar quién comparte la información y quién la recibe. Esto evita dudas sobre a quién aplica la obligación.

Definición de la información confidencial

Es clave detallar qué tipo de información se considera confidencial. Mientras más claro esté, menos margen hay para interpretaciones.

Obligaciones de uso y resguardo

Aquí se establece cómo puede usarse la información y qué medidas deben tomarse para protegerla, como no compartirla o limitar accesos.

Vigencia

Define durante cuánto tiempo se debe mantener la confidencialidad, incluso después de que termine la relación laboral o comercial.

Consecuencias por incumplimiento

Debe señalar qué pasa si se rompe el acuerdo, ya sea a nivel legal, contractual o laboral.

Ejemplo de cláusula de confidencialidad

A continuación, te mostramos un ejemplo base que puedes adaptar según el tipo de relación y el nivel de acceso a la información:

Cláusula de confidencialidad

Las partes acuerdan que toda la información a la que tenga acceso [el colaborador / proveedor], ya sea de forma verbal, escrita, digital o por cualquier otro medio, será considerada confidencial. Esto incluye, de manera enunciativa mas no limitativa, datos de clientes, información financiera, estrategias comerciales, procesos internos y cualquier otro dato relacionado con la operación de la empresa.

[El colaborador / proveedor] se compromete a no divulgar, compartir, reproducir ni utilizar dicha información para fines distintos a los establecidos en la relación laboral o contractual, sin autorización previa y por escrito de [la empresa].

Esta obligación se mantendrá vigente durante la relación laboral o contractual y por un periodo de [X años] posteriores a su terminación.

En caso de incumplimiento, [la empresa] podrá ejercer las acciones legales correspondientes, así como aplicar las medidas contractuales o laborales que resulten procedentes.

  • NOTA IMPORTANTE: Este ejemplo debe adaptarse según el caso específico de cada empresa y revisarse con asesoría legal antes de su uso.

Es legal una cláusula de confidencialidad en México

Sí, una cláusula de confidencialidad es legal en México, siempre que cumpla con los requisitos básicos de cualquier contrato. Es decir, consentimiento de las partes y un objeto lícito. Esto se respalda en el Código Civil Federal de México, que establece que los acuerdos entre particulares son válidos mientras no contravengan la ley.

En el ámbito laboral, también debe respetar los derechos del trabajador y no imponer condiciones abusivas, de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo. Además, cuando la cláusula involucra datos personales, se vincula con la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, que regula cómo deben tratarse y resguardarse.

Esto significa que sí puedes usarla, pero debe estar bien redactada, ser clara en su alcance y respetar el marco legal vigente.

Cuándo es necesario implementar una cláusula de confidencialidad en RR. HH.

Es importante considerar que no todas las posiciones implican el mismo nivel de riesgo. De ahí que, en cuanto una persona tiene acceso a información interna, es necesario dejar las reglas claras.
En RR. HH., esto no se limita al momento de firmar un contrato; forma parte de cómo se gestiona la información a lo largo de toda la relación laboral o con terceros. Estos son algunos escenarios donde vale la pena implementarla:

Contratación y onboarding

Desde el ingreso, ayuda a establecer qué información puede usar el colaborador y bajo qué condiciones. Evita ambigüedades desde el primer día.

Acceso a información sensible

Cuando una persona accede a bases de datos, sistemas internos o información financiera, la cláusula funciona como respaldo para su uso correcto.

Proyectos estratégicos

En iniciativas clave, como lanzamientos o desarrollos internos, permite proteger información que aún no debe hacerse pública.

Relación con proveedores

Si un proveedor o consultor tiene acceso a datos de la empresa, es importante delimitar qué puede ver, usar o compartir.

Salida de empleados (offboarding)

Al cerrar la relación laboral, refuerza que la obligación de confidencialidad se mantiene vigente, incluso después de la salida.

Checklist para implementar una cláusula de confidencialidad

Antes de usar una cláusula de confidencialidad, la recomendación es revisar que cumpla con lo básico. Este checklist te ayudará a validar rápidamente si estás cubriendo los puntos más importante:

Punto a validar No
¿Definiste qué información se quiere proteger (clientes, finanzas, procesos, etc.)?
¿Elegiste el tipo de cláusula adecuado (unilateral, bilateral o multilateral)?
¿Las obligaciones de uso y resguardo están claras y sin ambigüedades?
¿La vigencia está definida (incluye periodo posterior a la relación laboral)?
¿Se establecen consecuencias en caso de incumplimiento?
¿El documento se firma antes de compartir información sensible?
¿La cláusula está resguardada dentro del expediente del colaborador o contrato?
¿Se revisan accesos y uso de información en la salida del empleado?

Si varias respuestas quedan en “No”, lo más probable es que la cláusula exista, pero no esté cumpliendo su función.

Cómo gestionar cláusulas de confidencialidad con un software de RR. HH.

Tener una cláusula firmada es solo una parte. El reto real es saber dónde está, quién la firmó y en qué momento se aplica. Un software integral de Recursos Humanos te ayuda, precisamente, a mantener todo el papeleo en orden.

Con él, puedes centralizar contratos y acuerdos en un solo lugar. Así como integrar firma digital para evitar procesos manuales y mantener expedientes laborales completos y actualizados. También facilita el control de accesos, algo clave cuando una persona entra, cambia de rol o sale de la empresa. Además, da seguimiento a estos documentos durante el onboarding y el offboarding, sin depender de correos o un montón de archivos.

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Preguntas frecuentes sobre la cláusula de confidencialidad

Una cláusula de confidencialidad es un acuerdo dentro de un contrato que obliga a una persona a no divulgar información sensible de una empresa. Puede proteger datos de clientes, información financiera, procesos internos, estrategias o proyectos confidenciales.

No, la cláusula de confidencialidad no es obligatoria en México para todas las empresas. Sin embargo, sí es legal y recomendable cuando empleados, proveedores o terceros tienen acceso a información sensible del negocio.

Sí, la cláusula de confidencialidad es legal cuando existe consentimiento entre las partes, tiene un objeto lícito y no afecta derechos laborales. También debe respetar la normativa aplicable cuando involucra datos personales.

La cláusula de confidencialidad sirve para proteger información sensible y evitar que se use o comparta sin autorización. También ayuda a dar claridad sobre las responsabilidades de empleados, proveedores o colaboradores externos.

El incumplimiento puede generar consecuencias legales, laborales o contractuales, según lo establecido en el contrato. En algunos casos, la empresa puede solicitar reparación de daños o aplicar medidas internas.

La duración depende de lo pactado en el contrato. En la práctica, muchas cláusulas establecen una vigencia durante la relación laboral o comercial y un periodo posterior, que puede ir de 1 a 5 años.

La cláusula de confidencialidad suele formar parte de un contrato más amplio, como un contrato laboral o de prestación de servicios. El NDA es un acuerdo independiente enfocado únicamente en proteger información confidencial.