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Primeros auxilios psicológicos: guía completa para saber qué son, para qué sirven y cómo realizarlos

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Hoy la salud mental ocupa un lugar central en la vida personal, laboral y social. Ansiedad, estrés o duelo forman parte de experiencias cada vez más visibles y nombradas. Bajo este contexto, los primeros auxilios psicológicos son un apoyo inmediato cuando una persona atraviesa una situación que la rebasa emocionalmente. 

Una crisis psicológica aparece cuando un evento, repentino o emociones acumuladas, superan la capacidad de respuesta emocional. Puede presentarse después de un accidente, una pérdida, un episodio de violencia o una situación colectiva de alto impacto. La persona puede sentirse confundida, desbordada o sin claridad para tomar decisiones, aun cuando antes contaba con recursos para hacerlo.

En este artículo explicamos qué son los primeros auxilios psicológicos y para qué sirven. También, cuáles son las etapas de intervención en crisis y cómo aplicarlos de forma práctica, con ejemplos y orientaciones útiles para distintos contextos

¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?

Los primeros auxilios psicológicos (PAP) son una forma de apoyo emocional inmediato dirigidos a personas que atraviesan una crisis psicológica o una situación de alto impacto emocional. Su finalidad es contener, acompañar y ayudar a recuperar estabilidad básica en los primeros momentos posteriores a un evento difícil.

No buscan profundizar en el origen del problema ni analizar la historia personal. Se concentran en brindar seguridad, escucha y orientación práctica para ayudar a organizar lo que se siente. A diferencia de la atención psicológica formal, se aplican en el momento inmediato y pueden brindarse en contextos como emergencias, escuelas, espacios comunitarios o entornos laborales.

¿Para qué sirven los primeros auxilios psicológicos?

Los PAP ayudan a reducir la intensidad emocional de una crisis y buscan que la persona recupere claridad en un momento en el que todo se siente abrumador. Además, de crear las condiciones mínimas de calma y contención para que la situación no escale.

Los primeros auxilios psicológicos ayudan a que la persona:

  • Se sienta acompañada y escuchada
  • Disminuya la ansiedad, el miedo o la confusión inicial
  • Recupere una sensación básica de seguridad
  • Identifique apoyos cercanos o recursos disponibles
  • Tome decisiones inmediatas con mayor claridad

Ese es su valor principal, sostener a la persona en el momento crítico, facilitar el paso siguiente y abrir el camino para apoyos posteriores cuando son necesarios.

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Etapas de intervención en crisis

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), los primeros auxilios psicológicos se aplican siguiendo una serie de fases orientadas, principalmente, a brindar apoyo inmediato, contención emocional y orientación práctica a personas en crisis. 

Aquí te explicamos de qué se tratan: 

1. Contacto inicial y seguridad

La intervención comienza asegurando que la persona esté físicamente a salvo y en un entorno que no incremente su malestar. Esto puede implicar alejarla del lugar donde ocurrió el evento, reducir ruidos, aglomeraciones o estímulos que intensifican la crisis, y presentarse de manera calmada para generar confianza desde el primer contacto.

2. Escucha activa

Una vez establecida la seguridad básica, se da espacio para que la persona exprese lo que siente. La escucha activa implica estar presente, permitir el silencio y mostrar atención genuina. Es importante no interrumpir ni intentar corregir lo que la persona dice. 

En esta etapa, sentirse escuchada suele ser más importante que recibir respuestas.

3. Identificación de necesidades principales

Con la crisis un poco más contenida, se busca comprender qué es lo más urgente para la persona en ese momento. Puede necesitar información clara, descansar, contactar a alguien de confianza o recibir atención médica. El foco está en identificar prioridades inmediatas, no en resolver todo lo ocurrido.

4. Estabilización emocional

Esta etapa busca reducir la intensidad emocional para que la persona recupere cierto equilibrio. Indicaciones sencillas que pueden servir son: 

  • respira con calma, 
  • ubicate en el presente o 
  • reconoce que estás a salvo

De esta forma se favorece que la persona disminuya la ansiedad, el miedo o la confusión que predominan durante la crisis.

5. Planificación de apoyo inmediato

Cuando la persona ya cuenta con mayor calma, se pueden definir acciones a corto plazo. Esto puede incluir acompañarla a un lugar seguro, organizar el contacto con un familiar o acordar el siguiente paso inmediato. 

La planificación se hace de manera realista, considerando lo que la persona puede manejar en ese momento.

6. Derivación y seguimiento

Si la situación lo requiere, se orienta a la persona hacia servicios especializados o apoyos profesionales. También se sugiere mantener seguimiento cuando sea posible, para evitar que la persona quede sin acompañamiento después del momento crítico.

Estas etapas, planteadas por la CNDH, hacen que la intervención se centre en la contención, la claridad y el respeto por la experiencia de la persona. Así, no se forzan procesos ni se sustituye la atención psicológica profesional.

¿Cómo realizar primeros auxilios psicológicos? Guía rápida

Las etapas de intervención explicadas antes, se traducen en acciones que pueden aplicarse inmediatamente. Utiliza este breve checklist como un recordatorio práctico. Está pensado para tenerlo a la mano cuando una persona atraviesa una crisis.

  • Asegura un entorno físico tranquilo y seguro antes de iniciar cualquier intervención.
  • Mantén una presencia calmada y cercana, sin invadir el espacio personal.
  • Escucha con atención y permite que la persona exprese lo que siente, sin apresurar respuestas.
  • Haz preguntas abiertas que ayuden a entender qué necesita en ese momento.
  • Señala opciones de apoyo o acciones inmediatas posibles, según la situación.
  • Evalúa si es necesario derivar a atención especializada y cerrar el acompañamiento.

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Cuándo aplicar primeros auxilios psicológicos

El ritmo de vida que vivimos hoy exige mucho; saturación de información, presión laboral, incertidumbre constante y experiencias difíciles que nos atraviesan a todos. 

El estrés y los episodios de ansiedad son cada vez más comunes en México y en el mundo. De hecho, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el 75 % de los mexicanos padece fatiga por estrés laboral, incluso por encima de países como China y Estados Unidos. Si bien esto afecta la productividad, también se ve reflejado en cómo respondemos ante situaciones emocionalmente exigentes.

Dicho esto, existen momentos y eventos en los que los primeros auxilios psicológicos son necesarios. A continuación, te contamos en qué contextos es útil aplicarlos y cómo pueden ayudar en cada caso:

Desastres naturales

Tras un sismo, una inundación o un incendio, la incertidumbre y el miedo suelen elevarse rápidamente. Aplicar primeros auxilios psicológicos aquí implica ayudar a la persona a recuperar la calma y orientarse emocionalmente mientras se reorganizan apoyos familiares o comunitarios.

Crisis personales

Cuando una persona enfrenta un duelo, una ruptura o un episodio de ansiedad aguda, puede sentirse abrumada y sin rumbo. Aquí, los primeros auxilios psicológicos sirven para validar sus emociones, ofrecer escucha y ayudarla a encontrar claridad antes de tomar decisiones importantes.

Eventos traumáticos

Accidentes, violencia o situaciones que ponen en riesgo la integridad física generan reacciones intensas. Brindar apoyo inmediato permite reducir la angustia, acompañar sin juzgar y facilitar un espacio para ordenar pensamientos en medio del impacto.

Contextos escolares o laborales

En una escuela o en el trabajo, un incidente grave o una noticia inesperada pueden afectar a varias personas a la vez. La intervención oportuna ayuda a gestionar el estado emocional colectivo, restablecer la calma y evitar que una crisis individual se contagie al entorno.

Emergencias sanitarias

Durante una hospitalización, un diagnóstico inesperado o situaciones como brotes de enfermedades, el estrés y la incertidumbre pueden intensificarse. En estos momentos, ofrecer apoyo emocional y acompañamiento ayuda a disminuir la ansiedad y a enfrentar con mayor claridad lo que sigue.

Ejemplos de intervención

Caso 1: Persona con ansiedad tras un accidente

Después de un accidente de tránsito, una persona se muestra visiblemente alterada. Respira rápido, repite lo ocurrido varias veces y dice no poder pensar con claridad, aunque no presenta lesiones físicas graves.

  • Acciones concretas:
    Quien brinda los primeros auxilios psicológicos la acompaña a un lugar tranquilo, se presenta con calma y permanece a su lado. Le permite expresar lo que siente sin interrumpirla y la ayuda a regular la respiración para disminuir la ansiedad. Una vez más calmada, le ofrece información clara sobre lo que sigue y la apoya para contactar a un familiar.
  • Resultados esperados:
    La persona reduce la intensidad de la ansiedad, se siente acompañada y recupera suficiente claridad para seguir indicaciones y tomar decisiones inmediatas.

Caso 2: Colegio ante una crisis grupal

En una escuela ocurre un evento inesperado que genera alarma entre estudiantes y personal. Hay llanto, confusión y dificultad para retomar actividades, incluso después de que la situación de riesgo ha pasado.

  • Acciones concretas:
    El equipo escolar reúne a los estudiantes en un espacio seguro, comunica de forma clara lo que ocurrió y permite que expresen sus emociones. Se ofrece contención emocional colectiva, se normalizan las reacciones de miedo o angustia y se canaliza a quienes requieren apoyo adicional.
  • Resultados esperados:
    Se reduce el pánico grupal, se restablece un clima de mayor calma y las personas afectadas saben a quién acudir si necesitan apoyo posterior.

Caso 3: Situación comunitaria tras un desastre natural

Durante el terremoto de 2017 en la Ciudad de México, muchas personas se encontraban en sus lugares de trabajo y escuelas. El movimiento sísmico generó desorden colectivo, miedo intenso y una sensación generalizada de pérdida de control, incluso en espacios donde no hubo daños graves.

  • Acciones concretas:
    En varios centros educativos y laborales se priorizó la seguridad física y se brindó acompañamiento emocional inmediato. Se organizó a las personas en espacios abiertos, se compartió información clara y se permitió que expresaran lo que estaban sintiendo. Posteriormente, se facilitó el contacto con familiares y se canalizó a apoyo psicológico a quienes mostraban mayor afectación.
  • Resultados esperados:
    Las personas lograron disminuir la angustia inicial, recuperar orientación y fortalecer el sentido de apoyo colectivo, lo que ayudó a transitar el impacto emocional del desastre de manera más contenida.

Errores comunes al aplicar primeros auxilios psicológicos

Aunque los primeros auxilios psicológicos parten de la intención de ayudar, ciertas actitudes pueden dificultar la contención emocional o incluso intensificar la crisis. 

Por eso, conocer estos errores permite ofrecer un acompañamiento más cuidadoso y efectivo.

  • Minimizar las emociones
    Frases como “no es para tanto” o “todo va a pasar” pueden invalidar lo que la persona siente. Reconocer su experiencia y permitir que se exprese sin comparaciones favorece la contención.
  • Juzgar o criticar la reacción de la persona
    No existe una forma correcta de reaccionar ante una crisis. Evitar opiniones o juicios ayuda a mantener un espacio seguro y respetuoso.
  • Forzar soluciones inmediatas
    Intentar resolver el problema de fondo de inmediato puede aumentar la presión. Lo más útil es acompañar y enfocarse en lo que la persona necesita en ese momento.
  • Ignorar la necesidad de apoyo profesional
    Los primeros auxilios psicológicos no sustituyen la atención especializada. Cuando la situación lo requiere, orientar hacia apoyo psicológico o servicios de emergencia forma parte de una intervención responsable.

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Acompañar en el momento justo también es una forma de cuidado

Los primeros auxilios psicológicos no buscan resolverlo todo ni sustituir la atención profesional. Su valor está en estar presentes cuando una persona atraviesa una crisis, ofrecer contención, claridad y apoyo en un momento en el que todo puede sentirse perdido.

Saber qué son, para qué sirven, en qué contextos aplicarlos y cuáles son sus etapas permite intervenir con mayor cuidado y responsabilidad. Tanto en entornos personales como escolares, laborales o comunitarios. En contextos donde el estrés, la ansiedad y los eventos críticos son cada vez más frecuentes, contar con estas herramientas se ha convertido en una necesidad. 

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Preguntas frecuentes sobre primeros auxilios psicológicos

¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?

Los primeros auxilios psicológicos son una intervención breve de apoyo emocional inmediato dirigida a personas que atraviesan una crisis psicológica o una situación de alto impacto emocional.

¿Para qué sirven los primeros auxilios psicológicos?

Sirven para contener emocionalmente, reducir la angustia inicial y ayudar a la persona a recuperar claridad y estabilidad básica en un momento crítico.

¿Cuáles son las etapas de intervención en crisis?

Las principales etapas son: contacto inicial y seguridad, escucha activa, identificación de necesidades, estabilización emocional, planificación de apoyo inmediato y derivación o seguimiento.

¿En qué situaciones se aplican primeros auxilios psicológicos?

Se aplican en desastres naturales, crisis personales, eventos traumáticos, contextos escolares o laborales y emergencias sanitarias.